lunes, 26 de marzo de 2018

ANDY WARHOL
            Andy Warhol (Pittsburgh, 1928 – Nueva York, 1987) es uno de los artistas estadounidenses más conocidos. En la realización de sus obras emplea una técnica semi mecanizada con patrones productivos que el mismo definió como "propios de una cadena de montaje". Rápido se elevó su obra a la categoría de “arte” lo que originó un debate sobre la ética y los méritos del trabajo de Warhol, que le llevó a él mismo a plantearse interrogantes sobre la autoría, la originalidad artística, etc.
            Su obra ha dado origen a todo tipo de críticas. Una de las que más me ha sorprendido ha sido: “Este arte mecánico, aparentemente impersonal, niega cínicamente toda carga espiritual intencionada. El silencio nihilista de Warhol es, de hecho, uno de los factores que dan altura poética a su trabajo.” Y me ha sorprendido porque no entiendo nada de nada. ¡Cosas de ser torpe!
            Cuando he observado realmente sus obras he quedado sorprendido por su calidad plástica. No me han parecido obras mecánicas, sino que el que las diseñó y creó era un gran artista. Voy a intentar explicar mis impresiones sobre algunas de ellas que he visto en la exposición de Caixa Forum en Madrid.
            Con este revolver consigue una movilidad excepcional. El revolver está vibrando, se está moviendo. No sé si es como resultado del disparo que ya se ha efectuado o como la vibración de la mano (invisible) que va a dispararle y que no sabe bien a donde apuntar. El revolver es algo estático y tiene cierto movimiento cuando se utiliza. Warhol ha sabido darle ese movimiento a un dibujo de ese objeto. 

            Estos cuatro rostros de mujer son iguales. Lo que diferencia a cada de ellos es el color de fondo. Las teorías de la interacción del color de Josef Albers y las de la psicología de la Gestalt sobre el fondo y la forma tienen aquí todo su sentido. Unas caras parecen estar más adelantadas que otras, nuestra vista las ve iguales, pero a la vez también las ve diferentes y entonces buscamos esas diferencias en la forma, cuando donde están es en la interacción de los colores del fondo y los de la forma. Es un grupo de cuatro imágenes tremendamente dinámico por ese constante mirar al que nos está obligando. El movimiento de la vista y de la mente del espectador es una de las características del gran arte. 

            Parte de lo dicho anteriormente vale para esta serie de Marilyn, aunque aquí varían los colores de las diversas partes del rostro. Los diversos colores y la interacción entre ellos, producen diferentes efectos en nosotros. Una cara nos parece linda y amable, otra enigmática, otra tenebrosa, otra… y nosotros sabemos que siempre es la misma cara. Y con nuestra vista recorremos todo el cuadro buscando qué es lo que hace que esa cara exprese algo diferente de la que está al lado, o debajo.  Andy Warhol consigue que como espectadores nos impliquemos en el cuadro, que le analicemos, que comparemos unas partes con otras, que en definitiva le recreemos.
            Y yo me pregunto ¿Y todo esto es algo mecánico o detrás ha habido un hombre, un artista, que es el que lo ha creado?

 

miércoles, 28 de febrero de 2018

ROGER VAN DER WEYDEN – PIEDAD
La composición de un cuadro tiene como efecto disponer los elementos de tal manera que ninguno de ellos nos sea indiferente. Esto se logra mediante la tensión entre los mismos, produciendo en nosotros un juego de impulsos contrarios, que provoca nuestra sensibilidad plástica, la mantiene y la renueva. 
Este estremecimiento interior de la obra de arte, esa vibración secreta de nuestra sensibilidad plástica, no se manifiesta más que cuando se dan condiciones especiales. Es preciso que la obra de arte se presente a la vez con “lugares de apoyo” y con “lugares de ruptura”. Corresponde a la composición ofrecernos figuras susceptibles de atraernos, no por medio de los objetos representados, sino por las relaciones que haya querido el artista que haya entre ellos.
            Veamos como lo plantea Roger van der Weyden en su obra “La Piedad”
 
            Si se tira una diagonal en el sentido del Cristo, se observa que lo divide en dos partes desiguales; en el triángulo superior se halla la mitad izquierda del rostro, el brazo izquierdo y la mitad del pie izquierdo. En el triángulo inferior, el resto del cuerpo extendido entre dos ejes que corta la vertical de la cruz. La postura del cuerpo y su color nos indican que estamos frente a un cadáver, pero más que una idea o una imagen, es la presencia misma de la muerte lo que experimentamos aquí, es un cuerpo reducido a la inercia de su sola masa física. No vemos un muerto, sentimos la presencia misma de la muerte.
 
            Pero más que a las lágrimas de los personajes y a su gesto, es ante todo a la composición a la que se debe el carácter punzante de esta escena. Sin la diagonal que formamos mentalmente y sin la relación que establecemos con el cuerpo roto de Cristo no percibimos más que la imagen de un cadáver postrado, mientras que gracias a ellas la tensión plástica nos hace experimentar la ruptura y la postración mismas.
            La tensión plástica provoca en nosotros una mirada activa que nos hace estar redescubriendo la obra. La tensión plástica no depende solo de la composición, se puede conseguir con cualquier agente plástico: las líneas, los colores, la luz, …
 
            Artículo basado en el libro "El Conocimiento de la Pintura" de René Berger.


martes, 30 de enero de 2018


MATHIAS WEISCHER
         Matthias Weischer nace en 1973 en Alemania Occidental. Es conocido por sus representaciones de interiores domésticos vacíos que crean un espacio ilusorio de superficialidad y profundidad. Todo es válido para este joven artista alemán que se centra en el plano bidimensional del cuadro, sin pretender nada simbólico sino llevar a cabo su investigación espacial, en la que los objetos se emplean como meros puntos de referencia. Muestra explícitamente las inconsistencias de la perspectiva y crea espacios regidos por sus propios sistemas de geometría.
            Observemos algunos de sus cuadros.
 
            Las casas de los sueños de Matthias Weischer desafían toda lógica espacial; él hace instalaciones arquitectónicas que solo pueden existir en dos dimensiones. Representando un apartamento sin techo, La habitación egipcia (Egyptian Room) elimina el espacio entre el espacio interno y el externo. En cambio, cada elemento impone su propio sentido del orden entre sí: afuera, las palmeras y las dunas de arena se elevan con precisión geométrica, mientras que en el interior la meticulosa red que elabora Matthias Weischer da paso a su propia confusión orgánica. El piso se funde discretamente con el mostrador, los estantes y las mesas se inclinan hacia los ángulos de alta mar, y objetos como el cesto se hunden debajo de sus superficies de soporte. La banalidad se rumia como un laberinto perpetuo donde la obsesión y la locura se convierten en la búsqueda de la maravilla y el deleite.
 
 
House operates as an antilogy: a painting that's a contradiction of its own expression.           House funciona como una contradicción de su propia expresión, ya que  Subverting the expected qualities of painterly rendition, Matthias Weischer invents an environment where each element adopts attributes opposite to their character. altera las cualidades esperadas de la que está pintado en el cuadro.  Matthias Weischer inventa un ambiente donde cada elemento adopta atributos opuestos a su carácter. Flowers in the foreground recede with the flatness of wallpaper, while rugged mountain backdrops protrude with stylised sharpness. Las flores en primer plano retroceden con la llanura del papel tapiz, mientras que los fondos de las abruptas montañas sobresalen con una nitidez estilizada. Hard-edged formalist tower blocks exceed planate limitation to create believable sculptural volume, while details nearest in perspective float in non-descriptive nether-space. Los bloques de las torre de bordes nítidos y duros exceden los límites del plano para crear un volumen escultural creíble, mientras que los detalles más cercanos de esas  formas que no se sabe bien lo que son, dibujados en perspectiva, flotan en el espacio inferior. Smudges and drips of pure abstract gesture should lead the eye directly back to the painting's surface; Manchas y goteos de puro gesto abstracto deberían llevar la mirada directamente a la superficie de la pintura; instead they create a disorienting tiered perspective. en cambio, crean una perspectiva escalonada desorientadora. Matthias Weischer creates a common urban scene as a surprise of improbable construction, exploiting illusion to its ultimate possibility. Matthias Weischer crea una escena urbana común como una sorpresa de construcción improbable, explotando la ilusión hasta su máxima posibilidad.
 

                En Untitled el artista construye una sala claustrofóbica con una perspectiva fraudulenta. The airy turquoise space is squashed between the heavy mauve planes of ceiling and floor; El aireado espacio turquesa está aplastado entre los pesados ​​planos malva del techo y el piso; only a too-tall standing lamp keeps them prised apart. solo una lámpara de pie demasiado alta los mantiene separados. The precariousness of the scene is repeated throughout: a dwarfed table teeters on matchstick legs under the weight of a classical urn and striped sticks appear to stand on end, placed at deceptive angles to the ground. La precariedad de la escena se repite en todas partes: una mesa enana se tambalea sobre patas de fósforos bajo el peso de una urna clásica y los palos rayados parecen estar de punta, colocados en ángulos engañosos en el suelo. Matthias Weischer emphasises the 'askance' effect through the patterning of the carpets, tablecloth and wall hanging, each appearing out of turn in their layered spatial order. Matthias Weischer enfatiza el recelo que siente el espectador frente a la obra a través del diseño de las alfombras, el mantel y el tapiz, cada uno de los cuales aparece fuera de lugar por su orden espacial estratificado y estático, que se opone al vertical y dinámico de los otros elementos del cuadro.
 

           In Familie O-Mittag, Weischer doesn't create a room, but rather a complex system of intersecting rectangles. En Familie O-Mittag, Weischer no crea una habitación, sino un complejo sistema de rectángulos que se cruzan. Muestra claramente la falsificación de la ilusión. Here, the floor, window, wall and hearth exist as separate planes: the representative scene functions as a coincidence of their proximity. Aquí, el piso, la ventana, la pared y el hogar existen como planos separados: la escena representativa funciona como una coincidencia de su proximidad. This geometric breakdown is extrapolated further in the bricks, tiles, picture frames and plant pots, dissolving the image of a room into an obsessive hallucination. Este colapso geométrico se extrapola aún más en los ladrillos, azulejos del suelo frente a la chimenea que parecen estar flotando, marcos de cuadros y macetas que proyectan unas sombras imposibles respecto a otras sombras que hay en la habitación, disolviendo la imagen de una habitación en una alucinación obsesiva.


 
 
 

 
 
 
 




 

 

domingo, 21 de enero de 2018

PINTURA DE ESPACIOS
Articulo basado en el capítulo de igual nombre del libro LA PINTURA HOY de Tony Godfrey.  Ed.Phaidon.

            Un cuadro es un objeto plano que insinúa la existencia de un plano posterior, semejante al que queda al otro lado de una ventana. Si se contempla con detenimiento puede vivificar el espacio que nos separa de él, como ocurre con las formas flotantes que surgen de las abstracciones de Rothko.    

 

             Ello puede inducirnos a creer que existe un espacio equivalente en nuestras mentes. Tenemos pues tres lugares para que el espacio se expanda o se modifique: el cuadro, nuestra mente y la distancia que nos separa del cuadro.

            El siglo XX nos proporcionó maneras radicales de experimentar el espacio, basta con pensar en cómo nos inclinamos para doblar una esquina con una moto o como avanzamos por una autopista a 120 km/h escuchando música; o con evocar la panorámica, a través de las ventanillas de un avión, de una gran ciudad de noche. Tales experiencias han ahondado en nuestra comprensión del espacio, o más aun, la han modificado. El nuevo espacio virtual de los efectos especiales, los juegos de ordenador, plantea cambios muchos más radicales aún, que desembocarán, conforme a una creencia extendida, en una transformación real de la naturaleza misma de nuestra conciencia y nuestra identidad.

            ¿Es la pintura el medio indicado para explorar y analizar estas nuevas experiencias espaciales? ¿Sigue siendo útil para investigar esos espacios por que suele moverse nuestro cuerpo: paisajes e interiores?

            La obsesión de la pintura formalista por alcanzar la máxima lisura ha ido en contra de la experiencia del espacio en la expresión pictórica. Con el deseo de recuperar la vivencia espacial una artista como Bridget Riley ha recurrido a tonos vibrantes para dinamizar el espacio que separa al espectador del lienzo.
 

 
            Los colores parecen salir del cuadro en dirección al observador. Para ella el espacio no solo se representa, sino que está dotado de vida propia.

            En años recientes muchos artistas han pintado cuadros que generan espacios dinámicos, complejos y teatrales, entre ellos David Reed y Lydia Dona.


 
 
David Reed



   Lydia Dona
Objetos e imágenes flotan en el lienzo como si se hallaran en un vacío espacial, atravesado por vectores que parecen dotar al espacio de más de tres dimensiones.

            Las obras de Fabian Marcaccio, cargadas de pintura, silicona y otros materiales, pueden adquirir unas dimensiones enormes, llenar estancias enteras. Estos cuadros han alcanzado tal magnitud y se alejan tanto de las pinturas tradicionales que el artista los ha bautizado como paintants (pintando) queriendo realzar su esencia de actos en curso.
 

  En ocasiones son telas gigantes que se desplazan de sala en sala y otras veces son huecos como tubos, lo que permite asomarse a su interior.

En otros casos es preciso dar un largo paseo para completarlo entero. “Mi idea era crear una realidad pictórica equivalente a la experiencia de caminar y ver”


sábado, 23 de diciembre de 2017

DADA
El Dadaísmo surge con la intención de destruir todos los códigos y sistemas establecidos en el mundo del arte. Es un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético, ya que cuestiona la existencia del arte, la literatura y la poesía. Se presenta como una ideología total, como una forma de vivir y como un rechazo absoluto de toda tradición o esquema anterior.
Está en contra de la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento y contra lo universal. Los dadaístas promueven un cambio, la libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción, defienden el caos frente al orden y la imperfección frente a la perfección.
Proclaman el anti-arte de protesta, del shock, del escándalo, de la provocación, con la ayuda de medios de expresión irónico-satíricos. Se basan en lo absurdo y en lo carente de valor e introducen el caos en sus escenas, rompiendo las formas artísticas tradicionales. Se sirvieron también del montaje de fragmentos y de objetos de desecho cotidiano.
Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento y todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. El dadaísmo literario se traduce sobre todo, en la actividad panfletaria (los siete manifiestos y numerosas revistas) y en la celebración de escandalosos festivales, a caballo entre el recital poético, el teatro de cabaret y la parodia sangrienta.
 

Dios es un travesti dadaísta en la foto en que está solo.
 En realidad se trataba de antiespectáculos, en los que los dadaístas, más que obras, se exhibían a sí mismos en las actitudes más provocadoras.
Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo de que éste reconsiderara los valores estéticos establecidos. Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras.
He aquí la famosa receta de Tristán Tzara para hacer un poema dadaísta:
Tomad un periódico. Tomad unas tijeras.
Elegid en el periódico un artículo que tenga la longitud que queráis dar a vuestro poema.
Recortad el artículo.
Recortad con todo cuidado cada palabra de las que forma tal artículo y ponedlas todas en un saquito.
Agitad dulcemente.
Sacad las palabras una detrás de otra, colocándolas en el orden en que salgan.
Copiadlas concienzudamente.
El poema está hecho. Y he aquí uno de los resultados:

 
Y que debe interpretarse más como otra manifestación panfletaria del humor de este autor que al pie de la letra. En realidad, Tzara, como poeta y agitador, sabía que no "divertía", sino que "irritaba".
El movimiento dadá nació en un café cantante de Zurich en 1916, donde se recitaban poemas. Esta ciudad, se había convertido a partir del estallido de la Primera Guerra Mundial en un centro de refugio para emigrantes procedentes de toda Europa que querían escapar de la guerra. Allí se reunieron representantes de diversas escuelas como el expresionismo alemán, el futurismo italiano y el cubismo francés. Esto da al dadaísmo la particularidad de no ser un movimiento de rebeldía contra una escuela anterior, sino que cuestiona el concepto del arte antes de la Primera Guerra Mundial.
Desde Zurich se expandió hacia Alemania y hacia Francia. En París es ya el movimiento de moda en 1923.
El grupo de Zurich
Suiza, a partir del estallido de la guerra en 1914, se convierte en un centro de refugiados pacifistas de toda Europa. Allí se encontraron todos los disidentes de otras escuelas previas, tales como el expresionismo alemán, el futurismo italiano o el cubismo francés. En 1916, en Zurich, un grupo de artistas instalaron en una cervecería un pequeño cabaret, al que bautizaron como "Cabaret Voltaire". Allí se reunieron el filósofo Hugo Ball, el poeta Tristán Tzara, el pintor Marcel Janco, ambos refugiados rumanos, y el pintor alsaciano Jeans (Hans) Arp. A partir de ese encuentro comenzaron una serie de actividades en el cabaret, editaron la revista que llevaría el nombre de "Dadá", y gracias a ella, sus ideas se extendieron por Berlín, Colonia, París y Nueva York.
 
Al tiempo que se desarrollaban las escandalosas veladas del Cabaret Voltaire, Arp, Richter y Janco estaban a la búsqueda de un arte abstracto que Arp pretendía fuese anónimo y colectivo.
Por entonces, Arp empezó a hacer relieves, collages y bordados en los que ya empiezan a aparecer las formas geométricas y orgánicas características de su obra. Desarrolló algunos métodos de hacer arte que poco más tarde tendrían un papel decisivo en el desarrollo del Surrealismo: desparramar tinta sobre un papel (automatismo), romper un dibujo y dejar que los trozos al caer creen una nueva composición (azar), etc.
 
 

 
 
 
 
  Este collage ordenado según las leyes del azar hace referencia al proceso de elaboración y al principio creativo empleando el azar. Sin embargo dicha pauta artística solo constituye la base de una obra artística como esta. Para realizar la obra el artista tomó trozos de papel y lo dejó caer sobre el cartón. La constelación surgida solo sirvió al artista como punto de partida para pasar a continuación a dar orden compositivo. La segunda parte del proceso consistió en desplazar los elementos cromáticos de un lado hacia otro hasta dar con la composición definitiva, en la que los elementos claros rodean  parte de un núcleo más oscuro. En los collages posteriores no hay nada de azar. La distribución de las formas y de los colores se debe únicamente a la voluntad del artista.
 

 
    Por su parte, el poeta Hugo Ball realizó algunas lecturas de sus poemas que son un preludio de los happenings y las performances que se desarrollarían como formas de arte a finales de los años sesenta y, que aún hoy (2007), bajo otras tendencias artistas continúan considerándose como manifestaciones artísticas.
 
En 1916 Ball leyó su poema sonoro KARAWANNE –basado únicamente en el ruido – vestido con este traje cubista que había diseñado él mismo y Janco. Realizado en cartón y compuesto por cilindros de color azul brillante, llevaba un sombrero azul y blanco y una capa dorada, que, con los guantes, ocultaba casi por completo al rapsoda y le hacía imposible el movimiento. El escándalo estaba servido.
En 1917 Francis Picabia, un pintor francés, refugiado también en Suiza entra en contacto con Tzara. Ambos darán sentido al Manifiesto Dada de 1918, posiblemente el documento más importante del movimiento dadaísta de Zurich. En septiembre de 1918, Picabia expone junto a otros dadaístas en la Galería Wolfsberg pinturas en las que ha incorporado palabras con la intención de sacar el tema del cuadro fuera de la propia superficie de la tela.
 

Cuadro muy raro sobre la tierra (1915) representa un momento clave en la evolución del arte moderno. Al margen e ser una de las primeras obras que Picabia basaba en las máquinas, puede decirse que es la primera pintura que niega su herencia pictórica, la primera que busca una identidad más abierta para el cuadro que la de un objeto pintado. Esta imagen consta de unas formas de madera recortada que se aplican como los elementos de un relieve un marco pintado y cuidadosamente encajado que funciona como parte integrada de un espacio diagramático construido superficialmente.


 Esta obra es, en su sentido más estricto, antipictórica. A pesar de su aparente lucidez, no representa nada, de ahí su rareza. Incluso como representación diagramático de un ingenio mecánico imaginario, es sorprendentemente ininteligible. Parece referirse a algo funcional, pero no nos dice nada de su propósito. Los cilindros simétricos y el sistema de tubería entrelazada sugieren una bomba para líquido o gas, pero si examinamos detenidamente el diseño de las tuberías vemos que es contradictorio, incluso carente de sentido. De todos modos, en términos generales la obra parece compartir algunas de las preocupaciones sexuales mecanizadas de El gran cristal de Duchamp.


 La máquina era una fuente metafórica fundamental para los dadaístas que unía el cuerpo humano y sus distintas urgencias libidinales al mundo indiferente y libre de emociones de la producción y la reproducción mecánica. En concreto les permitía metaforizar el acto sexual como una función repetitiva, autoerótica y casi autónoma completamente alejada de lo que Tristan Tzara llamaba un juicio moral especializado (es decir, que emanaba de las instituciones de la Iglesia, la justicia y el Estado).
 

Además de las obras de Picabia, en la Galería Wolfsberg se pudieron ver, por primera vez, en Zúrich, los trabajos con los que habían contribuido Marcel Duchamp y Man Ray al movimiento.


La herencia del dadaísmo.
El dadaísmo deja en herencia al arte del siglo XX valores trascendentes, como es la importancia de la imaginación, el azar y el automatismo que recoge el surrealismo y, más adelante, el expresionismo abstracto; así como la desaparición de la validez única de los géneros artísticos convencionales para primar la idea de proceso artístico frente a la de producto u obra de arte, anticipo de los happening. En la creación artística es tan importante el artista creador como el espectador que es quien completa la obra. Deviene de ahí la justificación del objeto encontrado, y la obligación del destinatario de cuestionarse las realidades artísticas ya aceptadas.
 
 
 
El aporte permanente del dadaísmo al arte moderno es el cuestionamiento continuo de qué sea el arte o qué sea la poesía; la conciencia de que todo es una convención que puede ser cuestionada que por tanto no hay reglas fijas y eternas que legitimen de manera histórica lo artístico. Gran parte de lo que el arte actual tiene de provocación viene de dadá, la mezcla de géneros y materias propias del collage también deben mucho a dadá. La diferencia fundamental estriba en que el arte actual se toma en serio a sí mismo, mientras que el dadaísmo nunca olvidó el humor, sobre todo con los rade-made o utilización de materiales fabricados con otra finalidad.
 

 
 

 
 


domingo, 17 de diciembre de 2017

LA CASA GIRATORIA. Paul Klee - 1921
 
            Artículo basado en el aparecido en la pág. web del Museo Thyssen, escrito por Pilar Alarcó.
                ¿Qué representa Klee en esta obra? ¿Una casa o una ciudad? Más que una casa vista desde múltiples lugares parece que se trata de un trozo de una ciudad.  Pero no nos presenta una ciudad llena de vida y movimiento por los personajes que habitan en ella. Klee nos presenta la parte más estática de una ciudad, sus edificios, pero lo hace de una forma tremendamente dinámica.
            La ciudad es para Klee el lugar donde la naturaleza es modificada por el hombre y donde se imponen una ley y un orden diferentes a los que hay en la naturaleza. En las ciudades hay un lugar central, un lugar más importante, alrededor del cual gira la vida y la actividad. Y esta idea de dinamismo es lo que parece que quiere plasmar Klee. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo conseguir que edificios parezcan dinámicos y que alrededor de algunos de ellos gire la vida de la ciudad?
            El utiliza una imagen aparentemente ingenua, como si se tratara de una pintura infantil, en la que las casas se reducen a elementos esenciales tal como los pintaría un niño. Pero estos rasgos esenciales no son iguales en todas las casas: hay puertas con el dintel redondeado, otras rectangulares, las ventanas están colocadas en diferentes lugares, etc. Esta diversidad de edificios es la que nos da la idea de ciudad.
            Y en la colocación de los edificios Klee no utiliza la perspectiva tradicional, no hay un punto de vista único y recurre a múltiples puntos de vista, un poco al estilo de Cézanne. Pero también modifica su posición y hace que giren alrededor de un punto central como si fuese una rueda. Este dinamismo hace que sus arquitecturas no sean estáticas sino vivas; que no sean estables sino inestables.

lunes, 11 de diciembre de 2017

PAUL KLEE
         Klee nació en Münchenbuchsee, Suiza, en 1879. Klee trabaja distintas técnicas y materiales, y en muchas ocasiones las combina en un solo trabajo. Sus cuadros frecuentemente aluden a la poesía, la música, los sueños y la fantasía. Sus pinturas que a veces son fantásticas, infantiles o abstractas, han servido de inspiración para muchos artistas del siglo XX.
          Fallece en Muralto-Locarno  en 1940.
 

       
  Breve comentario sobre su obra Gato y Pájaro.

         Klee fue uno de los muchos artistas modernos que quería practicar lo que llamó "el cultivo puro de los medios de la pintura”; en otras palabras, utilizar la línea, la forma y el color por sí mismos en lugar de describir algo visible. Esa prioridad lo liberó para crear imágenes que trataban menos con la percepción que con el pensamiento, de modo que el pájaro en esta imagen parece volar no delante de la frente del gato sino dentro de él: el pájaro está literalmente en la mente del gato. Al enfatizar este punto haciendo que el gato sea todo cabeza, Klee se concentra en el pensamiento, la fantasía, el apetito, las hambres del cerebro. Uno de sus objetivos como artista, dijo, era "hacer visiones secretas visibles".
         El gato está aterradoramente atento, pero también está en calma, así como ​​la paleta de Klee que solo tiene un estrecho rango de colores que van desde el leonado a rosa con zonas de color verde azulado. Esto y la sugerencia del dibujo de un niño dan a la obra un aire ligero, como intrascendente. Klee estaba fascinado por el arte de los niños, pues creía que ellos estaban cerca de las fuentes de la creatividad. Esta apariencia infantil de la obra se consigue aquí a través de líneas y formas simples: óvalos para los ojos y las pupilas del gato y también para el cuerpo del pájaro, triángulos para su orejas y nariz. La punta de esa nariz es un corazón rojo, un signo del deseo del gato.