lunes, 8 de julio de 2019


LA ANUNCIACIÓN
PIERO DELLA FRANCESCA Y  FRA ANGELICO

Artículo basado en el libro de René Berger
“El conocimiento de la pintura. El arte de apreciarla”
 

            Son muchos los pintores que han pintado sobre la Anunciación. Lógicamente, aunque el tema sea el mismo, la intención con la que lo ha pintado cada artista es diferente; cada cuadro tiene “un espíritu”. Como ejemplo de esta diferencia en reflejar un mismo acontecimiento vamos a comparar la Anunciación de Piero della Francesca con una de Fra Angélico.
            En una primera y rápida observación comprobamos que, aunque son semejantes en el tema, cada uno lo presenta de manera radicalmente diferente., a pesar de que la disposición general es sensiblemente la misma: la superficie se divide en dos partes desiguales ocupada la de la izquierda por el ángel y la de la derecha por la Virgen.
 
 
           Piero della Francesca divide su pintura claramente en dos partes, de forma que cada una de ellas tiene su propia densidad pictórica. El pintor modifica las proporciones de cada uno de los elementos y realza pictóricamente la parte en que se halla la Virgen. De esta forma consigue que se exprese todo el significado que ha querido conferirle: para Piero della Francesca la Humanidad posee en propiedad una nobleza de la que no le ha privado el Pecado y que vuelve a encontrar en los momentos decisivos de su historia, y por esa nobleza que algunos poseen en grado sumo, en este caso la Virgen, Dios la escoge para ser madre de su hijo. 

 
                La obra de Fra. Angélico es bien diferente. En lugar de separar a la Virgen y al ángel por la columna, como hace Piero, lo que intenta es juntarlas. Aunque divide el espacio invita a la mirada a unir ambos espacios, a encadenarlos el uno al otro. ¿Y cómo lo hace?
 
 

            La unión está subrayada por los dos arcos simétricos del primer plano y todavía más por el juego cadencioso de las arquerías interiores. En la zona ocupada por el ángel los diversos arcos producen un ritmo cada vez más apretado como si el vuelo ruidoso del ángel repercutiera allí todavía, y señalan por su misma dirección el movimiento del mensaje divino hacia la Virgen.
 

             En la zona ocupada por la Virgen los arcos se disponen de otro modo: los tres son desiguales y por una parte subrayan el recogimiento de la Virgen, ya que son arcos que no indican ninguna dirección, sino que se cierran en sí mismos, y, por otra parte, al ser desiguales sugieren la turbación que le afecta. 
 

            Mientras que la cabeza del ángel está como empujada hacia delante por el impulso de los arcos, la de la Virgen se mantiene ligeramente retirada. Con Fra. Angélico la Anunciación se humaniza. Dios se hace ternura para acercarse a la que será madre de su hijo.