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jueves, 4 de abril de 2024

GIOTTO - Capilla Scroveni

 GIOTTO - Lamentación sobre Cristo muerto. Capilla Scroveni.

      Los frescos de la capilla Scroveni, construida entre 1303 y 1305, supusieron una revolución en el mundo del arte. Su influencia fue enorme en el mundo artístico de la Italia de entonces.

     Para Giotto, la Capilla Scrovegni  pasa a la historia como su mayor triunfo. Parte de su éxito se debe, sin duda, a que contó con una gran  financiación para llevar a cabo algo como el uso extravagante del color azul, que proyecta una atmósfera mística sobre todo el espacio.

        La iconografía de los frescos tiene su origen en el Nuevo Testamento y en tradiciones apócrifas procedentes de La leyenda dorada, acerca de la Virgen María y de sus padres. A su vez, el origen último de estas tradiciones se remonta al evangelio apócrifo conocido como Protoevangelio de Santiago.

          Las innovaciones de Giotto se aprecian en los rostros de cada personaje, y especialmente en los ojos como en la escena de Cristo muerto o en la Natividad. Igualmente son novedosos los colores intensos y vibrantes con variaciones en la tonalidad del color que dan volumen a las figuras; los personajes realistas y las emociones que trasmiten. También son innovaciones situar la acción en un paisaje más o menos realista, así como la iniciación de la perspectiva en los edificios. Todo esto hizo cambiar el estilo estático y formal de la Edad Media, dando paso a una nueva era. 

    
    Viendo Lamentación sobre Cristo muerto, no pueden dejarse de ver las caritas desgarradas de los ángeles que sobrevuelan la trágica escena. Se quitan el cabello del rostro, se aprietan las mejillas en angustia, se cubren los ojos con las telas de sus túnicas, vuelven la cara a las alturas con la expresión desfigurada en una súplica, que no parece encontrar oídos que la atienda. María parece solidificarse en la congoja del dolor de la madre que sostiene el cadáver de su hijo en brazos.
           Lo que ha ocurrido es una tragedia, un caos. Y ese caos se manifiesta en la composición. De la cara de Cristo y de la Virgen surge una línea de una roca que llega al borde del cuadro, donde hay un árbol que ha nacido en la roca. Algunos de los angelitos están agrupados en la misma línea que la roca; otros están siguiendo una línea paralela a la del cuerpo de Cristo, y hay líneas que unen otras cabezas y todas ellas forman un caos que es imposible seguir. Es el caos de la muerte de Cristo, y Giotto nos lo trasmite con medios pictóricos, con medios plásticos, como siempre han hecho los grandes artistas. 

       Aquí están señaladas algunas de las diagonales que he mencionado anteriormente. Practicamente no queda ningún personaje que esté suelto, que no tenga conexion con uno o varios del resto de personajes. Estas múltiples conexiones no tienen ningún centro y hacen que nuestra vista vaya de unos personajes a otros buscando un lugar donde descansar. Pero no lo hay, nuestra vista va recorriendo el fresco de una forma caótica, siguiendo el caos originado por la muerte de Cristo.
           Lo importante de esta pintura de Giotto es que el consigue un caos ordenado gracias a la composición plástica. Ningún personaje sobra, y parece que ninguno falta. Si siguieramos profundizando en la composición posiblemente no habría ni un solo elemento que quedase suelto sin conexión con los demás.
          ¿Se puede conseguir una sensación de caos comparable a la que consigue Giotto en este fresco? Posiblemente sí, pero eso está reservado a los genios de la pintura, y genios de la pintura hay, y ha habido, pocos.

lunes, 11 de abril de 2022

GIOTTO - ASCENSIÓN DE SAN JUAN EVANGELISTA

 GIOTTO – San Juan Evangelista subiendo al cielo.

        Giotto di Bondone (1267- 1337) fue un pintor, muralista, escultor y arquitecto florentino de la Baja Edad Media, un pintor del Trecento considerado uno de los iniciadores del movimiento renacentista en Italia. Su obra tuvo una influencia determinante en los movimientos pictóricos posteriores.

        Entre sus mejores obras están las pinturas de la Santa Croce de Florencia, en concreto los frescos de las capillas Peruzzi y Bardini, pintadas alrededor de 1320. En la capilla Peruzzi están representadas escenas de la vida de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista que es a la que pertenece esta obra que se comenta.


        Observando el fresco de Giotto que representa la ascensión de San Juan Evangelista, vemos que los pilares y columnas del templo, asi como los personajes en pie, forman una serie de ejes verticales. Las dos columnas que están en la parte central del cuadro no son más que soportes. Pero la intervención de la línea oblicua que forma el cuerpo de San Juan modifica la situación. Al cortar el espacio delimitado por las dos columnas, “lo sensibiliza”. Mientras que sin esa línea el espacio permanece inerte, con ella, el ojo, por una parte, tiende a seguir una dirección vertical, y por otra una dirección oblicua.

        Estas líneas, las verticales y la oblicua, en lugar de estorbarse y anularse las unas a la otra, se potencian y hacen que San Juan siga el camino de la ascensión. Pero San Juan asciende, no está suspendido en el aire, ni tampoco cae.

    Y esto lo consigue Giotto colocando una serie de lineas horizontales, de soportes, que salen o se apoyan en las cabezas de los personajes que están debajo de las columnas y que hacen algo así como impulsar a nuestra visión a “empujar” a San Juan en su camino hacia el cielo.

        La disposición de determinados elementos en un cuadro, hace que este tenga “tensión plástica”. La percepción de un objeto se agota en cuanto el objeto percibido deja de ser nuevo, o sea, que ya no nos estimula. Vemos un vaso o una botella encima de una mesa y a los pocos instantes deja de interesarnos, dejamos de percibirlo.

        Si un cuadro nos da sensación de movimiento o nos provoca un sentimiento de tristeza, de dolor, de alegría, es porque los elementos están construidos y colocados de forma que crean una “tensión plástica” con la que la percepción no se agota, y el cuadro no cesa de descubrirse y de renovar su cualidad de estimulante.