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lunes, 14 de septiembre de 2026

KANDINSKY: De la abstracción lírica a la abstrancción geométrica.

 KANDINSKY: De la abstracción lírica a la abstracción geométrica.

Kandinsky fue un pintor que siempre estuvo buscando. Nunca se conformó con lo que había hecho hasta ese momento, siempre quiso ir más allá. Es uno de los creadores del arte abstracto. Pasó de una primera fase, denominada abstracción lírica, a una segunda fase considerada como abstracción geométrica.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Kandinsky tuvo que abandonar Alemania y volvió a Moscú. Tras la Revolución rusa de 1917, se integró profundamente en las instituciones culturales oficiales del nuevo gobierno soviético. Allí trabajó codo con codo con los pioneros del constructivismo y el suprematismo (como Kazimir Malévich y Aleksandr Ródchenko).

Aunque Kandinsky rechazaba el enfoque puramente utilitario y materialista de los constructivistas, la influencia visual de sus colegas fue inevitable: el caos orgánico, las manchas fluidas y las líneas libres de sus series Improvisaciones o Composiciones comenzaron a limpiarse. Su paleta de colores se volvió más contenida y las formas flotantes de su época del grupo Der Blaue Reiter (El Jinete Azul) empezaron a delimitarse con precisión. Kandinsky descubrió que la geometría también podía contener una profunda carga espiritual y mística, distanciándose de la visión fría y puramente técnica de los constructivistas rusos. En 1922, al verse marginado por las facciones artísticas más radicales en Rusia, que consideraban su arte demasiado "individualista" y espiritual, Kandinsky regresó a Alemania para enseñar en la escuela Bauhaus. Fue en este entorno de diseño, arquitectura y racionalismo donde su estilo geométrico cristalizó por completo. Las líneas analíticas, los círculos perfectos, los triángulos y los tableros de ajedrez se convirtieron en sus herramientas principales para estructurar el lienzo de manera matemática pero emocional.

Él siempre procuró dar a sus obras un aspecto místico y cargado de emoción. En este periodo de la Bauhaus siguió profundizando en su teoría sobre el significado espiritual de los colores y las formas geométricas.

La comparación entre Composición VII y Composición VIII es el ejemplo más perfecto para entender el giro radical en la carrera de Vasili Kandinsky. Separadas por apenas diez años y marcadas por la Primera Guerra Mundial, estas obras representan la cumbre de sus dos grandes periodos creativos.


Composición VII

Composición VIII

He aquí los cuadros Composición VII y Composición VIII, pintados en 1913 y 1923, en los que se aprecia claramente la diferencia entre la Época de abstracción lírica y la Época de abstracción geométrica.


La atmósfera es apocalíptica, caótica, emocional y desbordante en la abstracción lírica, y calmada, cerebral, equilibrada y analítica en la abstracción geométrica.
El espacio es saturado, sin un fondo claro, en el que los colores y las formas se fusionan en una masa densa y arremolinada en la abstracción lírica y el espacio es abierto, con un fondo claro y limpio, en el que flotan de manera ingrávida las formas, en el caso de la abstracción geométrica.
Las formas son manchas de color fluidas con líneas orgánicas que recuerdan ráfagas de viento o corrientes de agua en el primero de los cuadros. En el segundo de los cuadros, las formas son elementos matemáticos: círculos, triángulos, lineas rectas y dameros.

El caos de Composición VII (1913) se pinta antes del estallido de la primera guerra mundial.                             Esta obra monumental se considera la obra maestra de su periodo temprano. Kandinsky pasó meses realizando más de 30 bocetos, pero ejecutó el lienzo definitivo en apenas tres días de trance creativo. Aunque parezca puro caos, la obra está inspirada en temas bíblicos del Antiguo Testamento que obsesionaban al artista, como el Diluvio Universal, el Juicio Final y la Resurrección. Kandinsky quería destruir la representación del mundo material para liberar el espíritu. Las formas se distorsionan tanto que el espectador pierde cualquier referencia física y es arrastrado por una marea de pura energía musical y pictórica.

La Composición VIII (1923) se pinta en su primer año completo como profesor en la escuela alemana Bauhaus, Kandinsky consideraba este cuadro el punto culminante de su producción de posguerra. Aquí el misticismo no desaparece, sino que se matematiza. Para Kandinsky, el círculo era la forma más pacífica pero con mayor fuerza interior, un vínculo directo con lo cósmico. El gran círculo negro rodeado de rosa y azul en la esquina superior izquierda actúa como un sol o un ancla espiritual de la composición. Frente al desorden del lienzo de 1913, aquí cada línea y cada forma tienen un peso calculado. Los elementos interactúan a través de tensiones sutiles: las líneas afiladas parecen flechas que cortan el lienzo, mientras que los círculos suavizan la rigidez estructural. Es un paisaje del cosmos gobernado por leyes armónicas.

A diferencia de sus obras abstractas líricas anteriores a la Primera Guerra Mundial, que eran más orgánicas y caóticas, aquí predomina un riguroso orden geométrico influenciado por el constructivismo ruso. 


SIGNIFICADO MÍSTICO DE LAS DIVERSAS FIGURAS

Para Wassily Kandinsky, las figuras geométricas no eran simples herramientas de dibujo; eran entidades vivas con alma, psicología y un profundo significado místico. En sus libros fundamentales, como De lo espiritual en el arte (1911) y Punto y línea sobre el plano (1926), el artista desarrolló una compleja teoría donde cada forma poseía una vibración espiritual única capaz de conmover el alma humana.

A continuación se detalla el significado místico y espiritual que Kandinsky otorgaba a las principales figuras:

El Círculo: La perfección y la fuerza cósmica. El círculo era, para Kandinsky, la forma más importante, absoluta y fascinante. Lo consideraba el vínculo definitivo con lo cósmico y lo divino. Representaba una síntesis de las mayores oposiciones. Es una forma completamente cerrada pero que apunta a infinitas direcciones; es estable y, a la vez, sugiere un movimiento eterno. El círculo posee una tremenda tensión interna que apunta hacia su propio centro. Actúa como un refugio espiritual o una "fuerza silenciosa" en el lienzo. En Composición VIII, el gran círculo negro del rincón superior izquierdo funciona como el sol o el núcleo energético de toda la obra.

El Triángulo: La evolución espiritual y la dirección. El triángulo es la figura del movimiento, el progreso y la agresividad hacia adelante. Kandinsky comparaba la vida espiritual de la humanidad con un gran triángulo agudo que se mueve lentamente hacia arriba. En la cúspide se encuentran los artistas y genios incomprendidos, mientras que en la base está la masa que no comprende el arte nuevo. Al poseer tres vértices afilados, el triángulo personifica la energía que rompe barreras, la fuerza de voluntad y la aspiración divina (la punta apuntando hacia el cielo).

El Cuadrado (y el Rectángulo): La estabilidad terrenal. A diferencia del círculo cósmico y el triángulo activo, el cuadrado representa el plano de lo material. Es la figura de la calma, la muerte (en el sentido de quietud) y la firmeza implacable. No tiene dirección y es puramente racional. Para Kandinsky, las formas de cuatro lados representaban la base sólida del mundo físico, la rigidez y el orden creado por el ser humano.


SIGNIFICADO MÍSTICO DE LAS LINEAS

Las líneas son el resultado de aplicar una fuerza exterior sobre un punto, y su dirección altera por completo el significado místico del cuadro:

Línea Horizontal: Representa la frialdad, la pasividad, lo terrenal, el reposo y la noche.

Línea Vertical: Representa el calor, la altura, la actividad, el día y la aspiración hacia lo espiritual o celestial.

Líneas Diagonales: Encarnan la inestabilidad, el dinamismo y la tensión dramática pura.

Líneas Curvas u Onduladas: Evocan el ritmo, la lírica musical y una transición fluida del alma.


POTENCIACIÓN DEL IMPACTO MÍSTICO

Kandinsky afirmaba que el impacto místico se potenciaba cuando la forma geométrica se unía con su color intrínseco:

El Triángulo debía ser Amarillo (agresivo, punzante y estridente).

El Círculo debía ser Azul (profundo, concéntrico, espiritual y pacífico).

El Cuadrado debía ser Rojo (estable, pesado, cálido y terrenal).

Cuando un artista pintaba un triángulo azul o un círculo amarillo (como sucede en Composición VIII), estaba creando de manera deliberada una tensión espiritual y un "choque de fuerzas" para sacudir la conciencia del espectador.

En Composición VIII, Wassily Kandinsky utiliza los contrastes de color no como un elemento decorativo, sino como una partitura de tensiones psicológicas y espirituales. Para el artista, el color poseía una "resonancia interior" capaz de tocar directamente el alma humana, y al hacerlos chocar o armonizar en el lienzo, generaba una auténtica sinfonía visual.

A continuación, se analizan los principales contrastes de color que estructuran esta obra:


El gran choque: Amarillo vs. Azul (La tensión suprema)

Este es el contraste armónico y conceptual más importante de la pintura. Kandinsky teorizó extensamente sobre la polaridad de estos dos colores:El Amarillo: Es un color terrenal, agresivo y punzante, que se proyecta hacia adelante y "sale" del cuadro (como el sonido de una trompeta metálica).

El Azul: Es un color celestial, profundo y concéntrico, que se mueve hacia adentro, alejándose del espectador (como un violonchelo o un órgano).

En la obra: El cuadro está lleno de formas amarillas rodeadas o intersecadas por masas azules. Este contraste genera una vibración óptica constante: mientras el amarillo empuja hacia tus ojos, el azul crea un vacío que succiona la mirada hacia el fondo, dotando a la obra de una tridimensionalidad puramente espiritual.

El eclipse místico: Negro vs. Blanco y Colores Vivos

El uso del negro y el blanco en esta obra sirve para estructurar el peso dramático de la composición: Él Círculo Negro: Situado arriba a la izquierda, el negro representa para Kandinsky el "silencio eterno", una nada sin posibilidades. Al ser un círculo perfecto, se convierte en un pozo de gravedad absoluto.

El fondo Blanco/Crema: El fondo claro es el "silencio lleno de posibilidades", el nacimiento de la luz.

El contraste con el halo rosa y violeta: El círculo negro no está aislado; está envuelto en una atmósfera de tonos rojizos y violetas pálidos. Este contraste hace que el círculo negro no se sienta plano, sino que irradia una energía oscura y magnética que domina el cuadrante superior.

El choque entre Forma y Color (La disonancia deliberada)

Kandinsky creía que cada forma geométrica tenía un color "natural" (el triángulo es amarillo, el círculo es azul, el cuadrado es rojo). Sin embargo, en Composición VIII juega conscientemente a romper sus propias reglas para crear lo que él llamaba "disonancias":

Se ven círculos amarillos (una forma pacífica vestida con un color agresivo).

Se ven triángulos azules (una forma afilada vestida con un color calmado).Este contraste entre lo que la forma transmite y lo que el color grita genera una tremenda tensión psicológica que obliga al espectador a procesar la pintura de manera emocional y activa, en lugar de racional.

Contrastes Térmicos: Cálidos vs. Fríos

La mitad derecha de la obra tiende a ser mucho más aérea, ligera y fría (predominio de líneas finas, azules, violetas y verdes), mientras que el cuadrante izquierdo y central concentra más calor (rojos, naranjas y amarillos encendidos). Esta transición térmica genera un ritmo de lectura de izquierda a derecha, como si estuviéramos leyendo una frase musical que comienza con un acorde pesado y se disuelve en notas agudas y flotantes.



RITMO Y REPETICIÓN DE LAS LÍNEAS

En Composición VIII, el ritmo y la repetición de las líneas funcionan exactamente como la sección de percusión y los patrones melódicos en una pieza musical. Si los colores representan los instrumentos y los tonos, las líneas determinan el tempo, la velocidad y la estructura de la obra.

Kandinsky utiliza las líneas para guiar el ojo del espectador en un viaje dinámico, lleno de aceleraciones, pausas y giros inesperados.


Los patrones de repetición: Creando el "Tempo"

La cuadrícula de ajedrez (El pulso constante): En el centro del cuadro resalta una estructura que asemeja un tablero de ajedrez inclinado. Esta repetición de líneas horizontales y verticales cruzadas genera un ritmo métrico y ordenado, una especie de metrónomo visual que contrasta con la libertad de los círculos flotantes.

Líneas paralelas diagonales (Velocidad y dirección): En el cuadrante inferior derecho e izquierdo encontramos grupos de líneas finas que corren perfectamente paralelas. La repetición de estas líneas crea un efecto de vector o de "flecha" que empuja la mirada con fuerza hacia una dirección específica, aportando una inmensa sensación de velocidad, como un glissando en un piano.

Los semicírculos concéntricos: En la parte superior derecha, varias líneas curvas se repiten una detrás de otra, expandiéndose como las ondas que genera una piedra al caer en el agua. Este ritmo concéntrico suaviza la rigidez de las rectas y evoca una resonancia lírica y expansiva.

El Ritmo: Tensión y Contrapunto

Kandinsky no busca un ritmo monótono; busca el contrapunto, es decir, superponer ritmos diferentes que chocan entre síEl gran cruce de vectores: Hacia el centro y la derecha del cuadro, largas líneas negras y afiladas atraviesan el lienzo cortando las figuras geométricas. El ritmo aquí es cortante, dramático y agresivo. Estas líneas funcionan como rayos o vectores de fuerza que parecen estar a punto de colisionar.

Las montañas del fondo (El eco del pasado): En la parte inferior, se aprecian formas triangulares repetidas que recuerdan a siluetas de montañas. Este ritmo en zigzag es un sutil recordatorio de sus obras paisajísticas anteriores, pero aquí se ha purificado en un lenguaje puramente geométrico y abstracto.

Líneas finas vs. Líneas gruesas: El contraste en el grosor de los trazos genera una ilusión de profundidad rítmica. Las líneas gruesas y oscuras se sienten estables, pesadas y en primer plano; las líneas delgadas, casi imperceptibles, parecen flotar al fondo, creando un ritmo polifónico (múltiples voces sonando a la vez en diferentes planos). El resultado final es una composición donde nada es estático. Al repetir y cruzar las líneas, Kandinsky logra que el lienzo vibre, obligando al espectador a descifrar la pintura no de un solo vistazo, sino siguiendo un recorrido coreográfico y musical.

    La conclusión fundamental que se extrae del entramado teórico de Vasili Kandinsky al pintar Composición VIII (1923) es que el arte abstracto no es fortuito ni puramente decorativo, sino un lenguaje científico, espiritual y fríamente calculado capaz de hacer visible lo invisible. Esta obra representa la transición entre su abstracción lírica y orgánica y su abstracción geométrica y racional, consolidada durante su etapa como profesor en la escuela Bauhaus. A través de ella, Kandinsky muestra que la geometría y el color son herramientas precisas para orquestar una respuesta psicológica y espiritual en el espectador.








sábado, 30 de enero de 2016

KANDINSKY, UNO DE LOS CREADOREES DE LA ABSTRACIÓN
Wassily Kandinsky establece las bases de La ABSTRACCIÓN LÍRICA O INFORMALISMO. Pero estas bases no se establecen de una manera rápida. Hay todo un proceso, un recorrido desde el expresionismo hasta sus últimos cuadros totalmente abstractos.
 Entre 1908 y 1909 Kandinsky pinta en Murnau paisajes en los que el tema poco a poco va perdiendo importancia ante el protagonismo del color fuerte, libre, intenso e irreal, que le sirve para trasmitir su ser más íntimo. Todavía es un expresionista.


 Pero cuando ve uno de sus cuadros al revés se convence de que el cuadro debe ser precisamente una relación de formas coloreadas y dibujadas,  que como tales tienen una existencia independiente y que procede de la necesidad interior del artista.  Va independizando la forma y el color de sus contenidos descriptivos, haciendo desaparecer los objetos.


Esta es su primera acuarela abstracta, obra de 1910. Sobre un espacio imaginario flotan y se mueven formas abstractas coloreadas en las que no se encuentran referencias miméticas. La fluidez de las manchas de color y el gesto nervioso de la línea configuran un espacio de gran dinamismo. 
Pero Kandinsky era consciente del peligro que suponía la independización del color y la forma vaciándolos de contenido pues se corría el peligro de crear obras cuyo aspecto sería similar al de la ornamentación geométrica como una corbata o una alfombra. La belleza del color y la forma no es meta suficiente para el arte. Para contrarrestar este riesgo intenta crear formas cuyo efecto sobre el espectador se basara en el recuerdo de modelos figurativos.

Cuadro con arco negro es un ejemplo de estas ideas. La dramática composición está compuesta por tres núcleos cromáticos contrapuestos. El rojo bermellón que apunta hacia el centro. La silueta azul atravesada por violentas líneas negras y manchas que van desde el blanco amarillento hasta el rojo anaranjado. Sobre ambas destaca una forma de color rojo violáceo.  Mientras que las formas azul y roja se encuentran ancladas en el inferior del cuadro, el elemento superior parece flotar como un astro en el espacio, flanqueado por otras formas cromáticas menores. El violeta, color compuesto por rojo y azul, parece como si quisiera recoger los tensos contrastes.  Al mismo tiempo la línea se independiza también de las servidumbres de la forma y el color y empieza a moverse libremente por la superficie del cuadro.
 Y si en estos años todavía hay contornos negros que delimitan zonas de color, éstos irán perdiendo  importancia y aquél la irá ganando. Lo que el espectador experimenta bajo el efecto de los colores y las formas es el verdadero contenido de la obra.
 Ya claramente hacia 1912 crea planos pictóricos por confrontación de colores y evita hacer un núcleo central  distribuyendo por la tela los puntos de tensión, huyendo del decorativismo, y creando paisajes de colores.
La idea central de la teoría de la abstracción de Kandinsky es que existe algo  denominado “necesidad interna” que es capaz de determinar la forma exterior de una obra de arte sin referirse a nada ajeno. La tarea del artista consistirá, en primer lugar,  en establecer este “sonido interior” sin perder el contacto con él y, a continuación, en buscar y trasladar a una tela su equivalente visual en forma y color.


 Esto es lo que sucede en Pintura con el centro verde, que aunque algunas pinceladas o manchas pueda parecer que aluden a objetos naturales (un trazo azul puede parecer que aluda al cielo o que cierta configuración de pinceladas se asemejen a un hombre o a un pez), eso no forma parte de la intención del pintor. En este cuadro todo se mueve en círculo alrededor de un verde central dominante que se sostiene (se estabiliza) con el grueso trazo, parecido a un velo, del rojo complementario que corta el cuadro por el tercio derecho. El resto de las formas y las pinceladas parecen estar en movimiento.


En Mancha roja II (1921) Kandinsky presenta una superficie de  tono claro situada diagonalmente dentro del cuadro, que recuerda al “elemento distintivo” de los suprematistas, el trapecio monocromo. Sin embargo Kandinsky corta los ángulos del  trapecio  con los lados del cuadro mismo, creando así una cierta tensión. Las esquinas libres se rellenan con imágenes nebulosas. En la esquina superior izquierda flotan dos formas lanceoladas blancas atravesadas por dos lanzas, las zonas de corte están señaladas con negro. La composición del cuadro se desarrolla sobre esa dinámica superficie: la mancha roja es el centro vital, alrededor del cual se agrupan el resto de las formas. Un gancho multicolor, dividido en varias partes,  enmarca la mancha aislándola de la parte superior. Dos cuernos afilados, que se dirigen en dirección contraria hacia la mancha, aparecen atravesados por diferentes formas curvas y lanceoladas.  Bajo el gran cuerno amarillo aparece un círculo negro. El círculo, un elemento nuevo en el vocabulario analítico de Kandinsky, aparece por primera vez en algunas variantes, convirtiéndose más tarde en la figura dominante. Mediante el diferente tamaño y posición de los círculos se crea una estructura espacial indefinible, quizá una simbolización de la enigmática cuarta dimensión (la penetración de espacio y tiempo) que aspiraban a conseguir  muchos artistas modernos. Directamente al lado del gancho y la mancha vemos algunas pequeñas formas rodeadas por un arco en forma de herradura. Frente a las formas  principales, éstas parecen más graciosas y delicadas, casi como un eco frágil del tema fundamental. Un irregular cuadrado amarillo enlaza estos dos grupos de formas grandes y pequeñas.
Mediante la superposición y penetración de las formas se crea una tensión espacial que mantiene la composición como suspendida en el vacío. Kandinsky experimentó posteriormente con la relación de alternancia entre formas y colores básicos, algo que ya se intuye en esta obra. La tensión creada no solo afecta a las formas y las superficies, sino también a los colores. Mientras que el amarillo se corresponde con las formas apuntadas, el rojo se reserva para la masiva mancha roja. Las tonalidades de azul se aplican en formas de pequeño tamaño, pero no constituyen ningún contrapunto.
Mancha Roja II no produce una sensación de intranquilidad o disonancia. La estructura caprichosa transmite una situación sensitiva, sosegada y serena, similar a la de un coro sinfónico; la mancha roja sería el tono mayor del cuadro. Vista en conjunto la pintura da la impresión de algo cósmico, elemental. Otro punto de acercamiento a sus contemporáneos rusos Malevitsch y Lissitzky, que experimentaban con una ordenación centrífuga de los elementos  geométricos básicos. Lo que distingue a Kandinsky es su inconfundible lenguaje formal y cromático, la multiplicidad de las alternancias, su carácter expresivo, el espacio pictórico atmosférico y sus fantásticas formas ornamentales y jeroglíficas que desarrollará por completo en la última fase.

 

"Composition VIII", 1923 Composición VIII" de 1923 ( 640 x 442 / 53 k / jpeg )
The viewer receives quite a shock in moving from the apocalyptic emotion of Composition VII to the geometrical rhythm of Composition VIII. Composición VIII refleja la influencia del suprematismo y el constructivismo absorbida por Kandinsky, mientras estuvo en Rusia antes de su regreso a Alemania para enseñar en la Bauhaus. Here, Kandinsky has moved from color to form as the dominating compositional element. Aquí, Kandinsky se ha movido desde el color hasta la forma como el elemento que domina la composición. Contrasting forms now provide the dynamic balance of the work; the large circle in the upper left plays against the network of precise lines in the right portion of the canvas. Formas contrastantes ahora proporcionan el equilibrio dinámico de la obra, el gran círculo en la parte superior izquierda juega en contra de la red de líneas precisas en la parte derecha del lienzo. Note also how Kandinsky uses different colors within the forms to energize their geometry: a yellow circle with blue halo versus blue circle with yellow halo; a right angle filled with blue and an acute angle colored pink. Tengase en cuenta también cómo Kandinsky utiliza diferentes colores dentro de las formas de energizar su geometría: un círculo amarillo con halo azul frente a un círculo azul con halo amarillo; un ángulo recto lleno de azul y un ángulo agudo de color rosa. The background also works to enhance the dynamism of the composition. El fondo también trabaja para mejorar el dinamismo de la composición. The design does not appear as a geometrical exercise on a flat plane, but seems to be taking place in an undefined space. El diseño no aparece como un ejercicio de geometría en un plano, pero parece ser que tienen lugar en un espacio indefinido. The layered background colors - light blue at bottom, light yellow at top and white in the middle - define this depth. Los colores de fondo en capas - color azul claro en la parte inferior, de color amarillo claro en la parte superior y blanco en el centro - definir esta profundidad. The forms tend to recede and advance within this depth, creating a dynamic, push-pull effect. Las formas tienden a retroceder y avanzar dentro de esta profundidad, creando un efecto dinámico, de vaivén.
         Todo lo dicho es una breve secuencia del camino seguido por Kandinsky en su evolución desde el Expresionismo Lírico de sus comienzos hasta diversas formas de abstracción.

lunes, 23 de junio de 2014

KANDISKY: Grueso y Delgado

         Se puede pensar que un cuadro es algo estático. Eso no es verdad. No hay pintura que no sea móvil, que no tenga movimiento interior, movimiento plástico. Un cuadro es un conjunto de formas, de líneas y colores que el artista ha colocado de tal forma que hacen que sean un todo animado.
         Veamos un ejemplo con la obra de Kandisky Grueso y Delgado


En esta composición de Kandinsky se aprecia como el ojo es invitado a recorrer la triple trayectoria al final de la cual se sitúan las 3 bolas, amarilla, roja y azul, que como parece que defienden  el espacio centímetro a centímetro para contener al monstruo cuyos seudópodos se hinchan y se contraen.


Si suprimimos esas líneas el movimiento ocular desaparece. El punto blanco superior carece de sentido. Los tres puntos siguen deteniendo al monstruo, pero a su derecha queda un vacío que no tiene explicación plástica.
Los dos cuadriláteros de la parte derecha inferior parece que empujan al punto hacia arriba en el cuadro original, permitiendo que se originen esas tres curvas. Cuando se suprimen las curvas esos dos cuadriláteros están ahí perdidos.
En este ejemplo vemos como la composición tiene por efecto producir y regular el movimiento interior del cuadro, en cuya superficie se animan, en nuestros ojos, las líneas y los colores.