viernes, 2 de mayo de 2014

MONDRIAN - NEOPLASTICISMO
Mondrian (1872-1944) fue un pintor holandés  que, practicando una pintura aún figurativa a principios de siglo,  y buscando la máxima simplificación de la representación de la realidad, llegó a una pintura totalmente abstracta.
         A partir de 1918, Mondrian limitó su vocabulario geométrico a la línea recta y al ángulo recto (esto es a la horizontal y a la vertical) y a los tres colores primarios (azul, amarillo, rojo) con los tres no-colores: blanco, gris y negro. Sus cuadros tenían sólo rectángulos de colores puros que producen una sensación de armonía basada en los principios de las matemáticas y de la música.
El principio fundamental del neoplasticismo, tal como se definió en su momento fue: “La obra de arte debe ser completamente concebida y formada por la mente antes de su ejecución… no debe recibir impresiones formales de la naturaleza, de los sentidos o del sentimiento… excluimos el lirismo, el dramatismo, el simbolismo, etc.”
En sus escritos Mondrian identifica el arte con la vida,  la vida es pura actividad interior. Por eso creía necesario eliminar del arte la presencia del mundo perceptible por los sentidos, a fin de acercarse cada vez más a la verdad de la conciencia interior.
Con esta voluntad racional, rigurosa, Mondrian eliminó la línea curva, residuo de lo que creía confusión del espíritu procedente del barroco. Las rectas verticales y horizontales debían ser el único medio estilístico permitido al neoplasticismo. Del mismo modo, se debía evitar todo recuerdo de la pincelada emocional; solamente se debía utilizar el color plano, compacto, puro.
Analicemos algunos de sus cuadros neoplasticistas:
        En Composición C, se hace hincapié en una armonía de tonos grises. Tres tonos de gris sutilmente distintos se contraponen con esmero a unos colores primarios modulados. El rojo tiene un matiz naranja, el azul se aclara un poco añadiéndole blanco, el amarillo vira con decisión hacia el verde y el negro hacia el marrón. La cuadrícula está pintada en dos grises medios diferentes que sirven para unir los colores y separar los tonos. El efecto global es el de un movimiento de los planos de color hacia delante y hacia atrás, controlado con precisión, en un espacio carente de profundidad.
         Con el tiempo su obra se va centrando en una dinámica de color más desnuda: retazos de rojo, amarillo y azul posicionados en una cuadrícula de líneas negras  resaltadas en un fondo blanco.
          En estas composiciones  los elementos lineales de color negro han disminuido frente al blanco para ser menos invasivos.  Como resultado el blanco gana en presencia e intensidad  y las zonas de color en luminosidad.  La interpretación de los fondos blancos de las obras de Mondrian es crítica para llegar a un adecuado conocimiento de sus pinturas. Cuando las vemos reproducidas, suele parecer que las líneas negras han sido trazadas, de manera muy directa, sobre un fondo blanco. En realidad se ha trabajado cada línea blanca para que colinde exactamente con las líneas negras que la enmarcan y se cree una intensidad uniforme de blancura en el conjunto. Esta igualdad entre línea y plano es fundamental para la presencia del cuadro como una entidad relacional plenamente unificada.
           En estos cuadros el pintor abandona totalmente la forma central  y elige la asimetría. Por otra parte el vacío o no color constituye un elemento fundamental de su sistema cromático. Si el vacío domina la composición, cualquiera de los tres colores primarios puros, separados por franjas negras, pueden asumir un indiscutible papel de protagonistas.

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